El Rosado

Historia y curiosidades del vino más rosado que existe

Fecha de publicación: 07/04/2021

¿Cuántas veces has ido a un restaurante y has tenido que elegir entre un vino tinto y un blanco? Seguro que muchas. Sin embargo, seguramente te hayas detenido pocas veces a considerar detenidamente un rosado. Es normal, dado que durante años el rosado fue considerado casi el tercero en discordia, el primo menos noble de los grandes vinos tintos y blancos, o incluso una mezcla de ambos (una práctica ilegal).

Solo en los últimos tiempos se ha empezado a reconocer al rosado el valor y la dignidad que le corresponden, devolviéndolo al Olimpo de los vinos junto a los grandes nombres y denominaciones.

 

La cuna legendaria: el lago de Garda

¿Cuáles son los orígenes del vino rosado? Según una antigua leyenda, el vino rosado nació en un pequeño pueblo a orillas del lago de Garda a manos de un sacerdote. Este poseía un huerto en el que cultivaba vides para producir el vino que utilizaba durante la misa. Sin embargo, al ser muy perezoso, el sacerdote había tomado la costumbre de depender completamente de la generosidad de los fieles, que llevaban grandes cantidades de vino al acabar la vendimia. Un día, cansados de la pereza del sacerdote, los aldeanos decidieron dejar de llevar el vino. El sacerdote, para conseguir el vino necesario para la misa, entró en secreto en la bodega del pueblo, perforó uno de los barriles y robó su contenido. Sin embargo, el mosto solo había estado en contacto con los hollejos durante unas horas, de ahí su color rosado y no rojo. La fechoría fue rápidamente descubierta, pero esto estimuló la creatividad de los viticultores del pueblo, que comenzaron a experimentar con el vino rosado.

Orígenes controvertidos

Leyenda aparte, el debate sobre los orígenes de este vino sigue abierto. En Italia, por ejemplo, su salto al mercado y su difusión por los hogares se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando la bodega Leone de Castris empezó a producir su "Five Roses", que fue inmediatamente exportado a Estados Unidos.

Otra versión afirma en cambio que el vino rosado nació en Francia, donde hoy en día sigue siendo muy popular, especialmente durante las fiestas navideñas.

 

Características de los vinos rosados

Al contrario de lo que muchos creen, el rosado no es una mezcla de vino tinto y vino blanco. El vino rosado se elabora a partir de uvas tintas pero siguiendo el proceso de vinificación de un blanco. ¿Qué quiere decir? Que su tiempo de maceración es muy corto. Según el tiempo que el mosto permanezca en contacto con los hollejos, la intensidad del color del vino variará: si este tiempo es de apenas unas horas obtendremos un color rosa suave como el de nuestro Pizzicanto, y entre 12 y 24 horas obtendremos un color rosa más intenso, "piel de cebolla", como el del Brunella Rosé.

 

En general, en función de los tiempos de maceración, los rosados se clasifican en:

  • Vinos grises: tienen un suave tono rosado debido a la falta de maceración en contacto con los hollejos.
  • Blush wines: producidos en los Estados Unidos, son vinos rosados que se caracterizan por un ligero toque efervescente
  • Vinos de una noche: si el mosto permanece en contacto con los hollejos entre 6 y 12 horas.
  • Vino de un día: en este caso, la maceración dura unas 24 horas. Son los rosados más intensos, tanto en color como en aroma.

Vinos rosados de Apulia

Una de las regiones más propicias para la producción de vino rosado es, sin duda, Apulia. La elaboración del vino rosado en esta zona se remonta a la Magna Grecia, cuando se practicaba la vinificación "a lágrima": las uvas tintas se colocaban en sacos y se prensaban suavemente, liberando el mosto poco a poco. A continuación, se recogía el mosto sin que permaneciera mucho tiempo en contacto con los hollejos. Hasta 1800, el vino rosado, que se denominaba "Lagrima", era muy apreciado en Salento por los agricultores y la burguesía rural. A finales de siglo este vino comenzó a comercializarse también a gran escala.

Las variedades de uva utilizadas para elaborar el vino rosado son principalmente la Primitivo, que se encuentra en el Pizzicanto Rosato, la Negroamaro, la Malvasia Negra y la Aglianico, es decir, las cepas autóctonas que son la base de los grandes tintos de esta región. Cuando se vinifican como rosado, estas uvas dan vida a vinos agradables y frescos de un intenso color rosa coral. Los aromas afrutados a uva recién recogida y a cereza negra, como los del Esclusivo Etiqueta de Oro Rosato hacen estos vinos perfectos para acompañar cualquier comida gracias a su buen equilibrio entre acidez y suavidad.

 

Los rosados y su maridaje

El rosado es un vino muy versátil que acompaña perfectamente todo tipo de platos. Cuando un blanco no es lo suficientemente intenso y un tinto es demasiado, el rosado es la solución perfecta. Si quieres, puedes disfrutar de un delicioso vino rosado con cualquier plato, desde el aperitivo hasta el postre.

Por ejemplo, puedes empezar con un Prosecco Rosé Millesimato, que con su frescura y su interesante complejidad aromática servirá de baile de apertura de toda la comida.

Para acompañar un primer plato cremoso como un risotto, prueba el Doraluna rosato: su carácter espumoso es perfecto para desengrasar y limpiar la boca y prepararte para degustar un nuevo bocado.

Si el menú incluye platos de pescado, no hay nada mejor que un rosado de Apulia como el Esclusivo Etiqueta de Oro Rosato. Sus delicados aromas a cereza negra y rosa, con toques de violeta, maridan a la perfección con platos de mar.

¿Por qué no disfrutar también de un rosado con el postre? Con un espumoso como el Rosé Millesimato acabarás la comida por todo lo alto. Aromas de grosellas y frambuesas seguidos de aromas de rosas rojas y un final con un retrogusto agradablemente cítrico: un verdadero espectáculo de fuegos artificiales para tu paladar.

 

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