¿Te has quedado sin stock? Dale a tu bodega un cambio de imagen

Los vinos que nunca pueden faltar, desde el Chianti hasta el Chardonnay

Fecha de publicación: 10/01/2022

¿Has brindado mucho estas fiestas y ahora tienes la bodega bajo mínimos? Si tus reservas de vino necesitan reponerse, aquí tienes algunas sugerencias muy valiosas para disfrutar de una bodega digna de un verdadero amante del vino. Seguramente sepas que contar con la botella adecuada puede encender el ambiente, realzar (o estropear) los sabores de un plato y, en general, puede cambiar por completo el curso de una velada.

Así que aquí te traemos los vinos que no pueden faltar en tu nueva bodega, desde los tintos más tradicionales hasta los espumosos más de moda. ¿Estás listo? ¡Vamos!

 

Tintos para el invierno (y mucho más)

Las Navidades han terminado y la Nochevieja ha quedado atrás, pero el invierno acaba de empezar y hay que encontrar el modo de protegerse del frío. Si tú también prefieres hacerlo "a la antigua", un buen vaso de vino tino es justo lo que necesitas. En esta época del año, preferimos los vinos más intensos y con más cuerpo, caracterizados por un agradable toque especiado y una buena graduación alcohólica. Por ejemplo, elige el Luminante Susumaniello, un vino con gran cuerpo nacido en Apulia, un territorio cálido y lleno de pasión. En la misma línea, no puede faltar en tu bodega un Chianti Riserva, perfecto para acompañar los platos de carne más suculentos y mucho más. Si quieres sorprender a tus invitados, cuéntales la historia y las curiosidades de este vino, hijo de la Toscana: seguro que causas una gran impresión…

Para completar tu bodega, no olvides hacerte también con otros vinos más ligeros y fáciles de beber, ideales para ocasiones más sencillas con amigos o familiares. Un Bonarda dell’Oltrepò Pavese y un Merlot son dos elecciones muy acertadas, dada su gran versatilidad.

 

Blancos: un sorbo de frescura

Por regla general, el maridaje más adecuado para un vino blanco es el pescado. Pero en realidad, hay muchas otras combinaciones posibles con las que siempre triunfarás: ¡solo tienes que elegir el vino adecuado! Un comodín a tener siempre en cuenta es el Chardonnay Pizzicanto, un vino afrutado y con una fantástica personalidad gracias a su textura aromática de complejidad media y caracterizado por un final meloso y delicado.

Cuando los protagonistas de la comida son platos con muchas especias, como muchos platos étnicos, siempre es práctico tener a mano un Müller Thurgau: su crujiente vitalidad y sus frescas cualidades aromáticas le permiten acompañar platos con sabores intensos y resaltar todos sus matices.

 

Los espumosos que (todavía) saben a fiesta

No importa si no hay ninguna ocasión especial que celebrar: siempre es buen momento para disfrutar de un buen espumoso. Desde una copa improvisada al terminar el trabajo hasta un brindis por el cumpleaños de un amigo, es muy fácil encontrar una excusa para descorchar una botella. Por eso lo único que puedes hacer es estar preparado (resistirse a un brindis no es una opción...). El espumoso más clásico del Véneto y el rey del aperitivo, el Prosecco, no puede faltar en la bodega de un amante del vino como tú.

Pero para todas aquellas ocasiones en las que quieras ser un poco más aventurero y disfrutar de un vino especialmente fino y elegante, lo mejor es decantarse por un Rosé Spumante Millesimato: un color rosa brillante, notas de grosella, frambuesa y cítricos en el final, y una frescura abrumadora. Este espumoso no está hecho para permanecer mucho tiempo en la botella. ¿Un consejo? Pruébalo también con sushi, te sorprenderá...

Así tu bodega podrá volver a tomar forma. Pero recuerda, esto es solo el principio...

¡A brindar!