El Chianti

Historia y curiosidades de uno de los vinos más famosos del mundo

El Chianti

Fecha de publicación: 10/03/2021

Chianti. Un nombre que acelera el pulso de todo amante del vino, y con motivos de sobra. Quizá sea porque encarna la belleza de todo un territorio, que en la mente de cada uno de nosotros está formado por colinas, cipreses y maravillosos caminos entre viñedos. O tal vez sea porque cuando hay una botella de Chianti sobre la mesa, sabes que va a ser una noche para el recuerdo. Además, reconozcámoslo, está delicioso (sobre todo acompañado de un buen bistec a la florentina).

Pero, ¿qué sabes de este tinto, hijo de la Toscana? No cabe duda de que es un vino delicioso, y seguro que tienes una botella guardada para descorchar y acompañar una deliciosa lasaña. Sin embargo, hay mucho más que descubrir sobre este vino, desde su historia hasta algunas curiosidades y combinaciones excelentes, para que así puedas decir que el Chianti no tiene secretos para ti

 

Los orígenes

Un clima suave y un suelo próspero y fértil: no es casualidad que estas colinas estén habitadas desde el segundo milenio antes de Cristo. Los primeros en "poner las manos en la masa" fueron los etruscos: fueron ellos los que introdujeron el cultivo de la vid, mejorado posteriormente por los romanos. Con el fin del Imperio, la zona vivió siglos oscuros de decadencia, al menos hasta el año 1000. A partir de entonces, todo fue a mejor, y el Chianti empezó a desarrollar su identidad tan icónica.

 

La leyenda del Gallo Negro

En la época medieval, Chianti se había convertido en una tierra muy codiciada, sobre todo por dos históricas ciudades rivales, Florencia y Siena. Tras años de larga disputa, se decidió una curiosa forma de establecer sus respectivas fronteras. Cada ciudad elegiría un gallo y un caballero. Al canto del primero, el segundo galoparía y la nueva frontera se establecería en el punto en el que ambos jinetes se encontraran. Siena eligió un gallo blanco, bien alimentado de cara al desafío. Florencia, en cambio, eligió un gallo negro, que mantuvo en ayunas los días anteriores. El gallo negro, presa del hambre, cantó mucho antes del amanecer, y el caballero florentino pudo salir con una clara ventaja sobre su adversario. Por tanto, la frontera entre ambas ciudades se estableció en Castellina, a pocos kilómetros de Siena. Es por eso que el gallo negro fue elegido el símbolo del Chianti Classico.

 

¿Chianti o Chianti Classico?

Si tú también pensabas que eran lo mismo, o que el apelativo "Classico" era una estratagema más de tu primo para presumir de su nuevo título de sumiller, estabas equivocado. De hecho, se trata de dos DOCG distintas y, por tanto, con normas de producción diferentes. ¿En qué se diferencian? La zona del Chianti DOCG es más extensa, mientras que la del Chianti Classico es el núcleo más antiguo, formado por unos pocos pueblos y colinas históricas. También varía el porcentaje mínimo de sangiovese utilizado en ambos vinos, con las consiguientes diferencias también a nivel organoléptico.

¿Cómo se pueden distinguir? Es muy sencillo y, una vez más, entra en juego el gallo negro. Si el gallo está presente en la etiqueta, entonces tienes en tus manos un fantástico Chianti Classico. Disfrútalo con toda la calma del mundo.

 

 

No solo con el tradicional bistec a la florentina

¿Quién dijo que el Chianti solo va bien con platos tradicionales de la Toscana? No cabe duda que es un vino excelente para acompañar un buen bistec a la florentina con su típica guarnición de alubias blancas y un chorrito de aceite de oliva. Sin embargo, sus características lo hacen muy versátil; lo importante es elegir siempre platos suculentos y sabrosos que estén a la altura de este vino. Por ejemplo, es un vino perfecto para acompañar un asado, un plato de carne de caza o para complementar el fuerte sabor de la trufa en un risotto. Un Chianti Riserva, por su mayor concentración de aromas y sus notas especiadas más intensas, es el acompañamiento perfecto para una bruschetta con crema de setas y trufa o unos clásicos fusilloni con ragú de jabalí. Y si quieres ir un paso más allá, también puedes probar algo más exótico, como la comida india. Así que prepárate para una explosión de especias y sabores picantes, pero no te preocupes: con un Chianti al lado no tienes nada que temer.

 
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